Piedad R. Ortíz

Cuando una empresa quiebra, se desata una serie de elementos importantes a considerar, no solo para los agentes involucrados en el negocio, sino también para la economía local.

Básicamente, si una empresa no genera los ingresos necesarios para sobrevivir durante un periodo prolongado, sobreviene la quiebra, ya que no puede hacer frente a las obligaciones contraídas con los recursos que posee.

La falta de rentabilidad es el factor principal para que ocurra este fenómeno, pero pueden existir otras causas asociadas.

Uno de los elementos que posee mayor repercusión en la quiebra, es que se presenten condiciones de mercado difíciles. Cuando existe un deficiente contexto económico de manera global y en nichos específicos de mercado, esto ocasiona un detrimento en el consumo y puede generar cambios en el mismo, originando una baja en los niveles de ingresos de las empresas.

La financiación es otro de los principales desafíos que enfrentan las empresas dentro de una economía de mercado. En la medida en que las condiciones de financiación sean más accesibles, el crédito se convierte en un recurso requerido para crecer o afrontar baches momentáneos. Pero, que el uso excesivo de este instrumento repercuta en altos niveles de endeudamiento es muy riesgoso en el panorama empresarial. La empresa no puede sobrevivir si no es capaz de hacer frente a todas sus obligaciones, por lo que la falta de financiación, o el deterioro de las condiciones del mismo, va a impactar de manera marcada en el ecosistema empresarial.

Otro de los factores a considerar es el referido al elemento fiscal, la excesiva carga tributaria se ha convertido en un factor fundamental, en la medida en que impacta cada vez mas en los resultados de las organizaciones incrementando sus costos y disminuyendo los recursos disponibles para capital de trabajo e inversión. En Latinoamérica, Argentina se destaca como el país con mayor carga impositiva 106%, seguido de Bolivia 83,7% y Colombia 71,9% (Banco Mundial), lo cual dificulta el desarrollo de negocios. 

Siguiendo esta línea de análisis, el estudio de la viabilidad financiera es un elemento fundamental a considerar, ya que la falta de planificación puede llevar al desperdicio de recursos, así como a  proyectos totalmente impracticables de realizar y que pueden desencadenar en la baja de la capacidad económica de las empresas.

La falta de actualización tecnológica se ha constituido en los últimos tiempos en un factor fundamental de disminución de ganancias y por supuesto de supervivencia de las compañías, aquellas que no están en la capacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos del entorno están destinadas a desaparecer, es por eso que catalogamos este elemento como fundamental a la hora de evaluar la supervivencia empresarial.

Dentro de otras causas, podemos destacar los niveles de volatilidad del tipo de cambio, costos laborales elevados, la corrupción, catástrofes e imprevistos es otra opción remota que se podría presentar. Estos elementos si bien no son determinantes, pueden contemplarse en el análisis de quiebra de las empresas, ya que poseen algún nivel de impacto.

En Argentina el fenómeno de quiebras y concursos ha diezmado de manera sustancial el número de empresas en la economía. (En dos años y medio cerraron más de 7.500 PYMES).

La falta de acceso a financiación y la caída del consumo ha resultado en una ruptura en la cadena de pagos, afectando a muchas empresas y particularmente a las más chicas. Debido a este atraso importante en la cadena, los pagos a proveedores se han visto retrasados al igual que el pago de sueldos, lo que ha ocasionado que muchas empresas ingresen en concurso de acreedores.

Dentro del mapa de empresas concursadas destacamos grandes marcas como: Wanama, legacy, Akiabara, Stone, Musimundo, entre otros.

Si al atraso de la cadena de pagos le sumamos las restricciones al acceso crediticio y la alta tasa de mercado (entre un 70%, 60%, y ahora 55,6%), deriva por supuesto en condiciones totalmente desfavorables para las empresas y que contribuyen en gran manera a que no se puedan sostener en momentos prolongados de caída del consumo.

Este esquema de altas tasas no solo ha contribuido a alejar de la opción de financiamiento a muchas empresas, sino que también ha propiciado la retención de efectivo para lograr rendimientos extraordinarios en el mercado financiero, lo cual no genera avances productivos ni competitivos en la economía nacional.

Pero, ¿cómo es el proceso de una empresa para caer en situación de concurso? lo explicamos de manera rápida:

La caída en el consumo exige que las empresas tengan problemas para financiar su capital de trabajo, esto a su vez ocasiona que demoren los pagos a proveedores, recursos humanos y finalmente tengan que afrontar costos bancarios insostenibles. A su vez esta falta de capital, y mayores costos asociados, provocan dificultades operativas, ya que en un contexto de caída en el consumo es imposible para las empresas trasladar a precios estas contingencias y mayores costos, lo que a su vez ocasiona que  se reduzca el capital de trabajo. Adicionalmente, en este contexto, se empiezan a dilatar los plazos de pago de los clientes, y se entra en un espiral de sacrificar rentabilidad por liquidez en los pagos. Si a este coctel de elementos le sumamos la suba de impuestos y, por supuesto, incremento en costos de servicios públicos, se produce un desequilibrio de tal proporción que la empresa se ve obligada a presentarse a concurso porque no puede afrontar sus obligaciones.

Cuando a su vez, las quiebras se presentan en sectores económicos claves, como el industrial y de empresas vinculadas con el consumo básico, se presenta un desequilibrio mayor, ya que existirán no solo faltantes en la oferta de estos productos, sino condiciones precarias para la subsistencia de las empresas que componen el mercado.

La reacción de las empresas ante estos momentos recesivos inicialmente deriva en el recorte de gastos, cierre de unidades de negocios, despidos, lo que alimenta mas el circulo recesivo, ya que, al existir estos recortes, otras empresas se quedan sin ingresos, al igual que familias, lo que alimenta el circuito de manera negativa.

Un factor adicional y muy importante es que el estado no sabe afrontar su función de regulador para tratar de dar alivio económico en estas circunstancias, por lo cual, la situación puede empeorar de manera agravada.

Es por ello que la suba de impuestos, valores de servicios entre otros factores, contribuye a agravar el ecosistema empresarial, dejándolo altamente vulnerable y con pocas chances de supervivencia.